La comparativa entre el gas natural, butano y la electricidad, ¿cuál es mejor para cada ocasión?

La eficiencia energética se busca en los hogares como un llamamiento al consumo justo y responsable que permita, en consecuencia, el ahorro económico en las viviendas. A día de hoy, la alternativa que mejor se ajusta al modelo de sociedad sostenible son las energías renovables, al proceder de recursos gratuitos e inagotables porque proceden de la propia naturaleza, sin añadir ningún tipo de aditivo especial. El sol, el viento o el agua son algunas de las fuentes que contribuyen a mitigar los efectos invernaderos de la crisis climática irreversible que vive el presente, que se ha provocado en gran parte por la sobreexplotación de combustibles como el petróleo y de materiales como el plástico.

Ante esta situación, y con la intención de impulsar un ambiente menos contaminado, las placas solares se consagran como la idea más saludable para luchar contra el cambio climático. No obstante, los beneficios de estas instalaciones en ocasiones no son factibles en hogares que se localizan en bloques de piso, ya que precisan de baterías de almacenamiento adicionales que cuestan demasiado dinero para la inversión que se realiza. Por lo tanto, la tecnología debe evolucionar más en este aspecto para ofrecer un servicio rentable en los inmuebles españoles.

Si bien es cierto que la mayoría de los ciudadanos en España residen en bloques de viviendas, resulta complicado expandir el impulso de las energías renovables como alternativa al gas butano o propano, por ejemplo. Resulta más cómodo para hogares individuales como en Reino Unido, Alemania, Noruega, Dinamarca o Suecia. Los países nórdicos tienen una mayor conciencia medioambiental, un aspecto que puede verse reforzado por el modelo de sociedad establecido, además de la facilidad para instalar sistemas fotovoltaicos en los hogares.

En este sentido, cabe destacar que el gas natural se constituye como el sistema más eficiente de todos los que existen en la actualidad y que no formen parte de la alternativa sostenible. Se trata de la instalación más demandada por los hogares españoles por su servicio de calidad-precio; además de la comodidad que transmite, ya que se trata de un suministro canalizado, evita cualquier tipo de problema o avería.

Su gran desventaja, pese a que su instalación no llega a las zonas rurales o que se encuentren alejadas de la metrópolis. Por esta razón, este tipo de viviendas pueden acogerse a la instalación de placas solares en el caso de que se trate del primer lugar de residencia, al disponer de un exterior como el tejado o el jardín que lo permite. No obstante, si se trata más bien de una casa vacacional, tanto el sistema de electricidad como el butano pueden valen para este modelo de hogar.

Se plantea el butano como la solución a las casas rurales por su precio. Si se trata de una época corta, las bombonas pueden ser perfectas para equilibrar la balanza de la calidad y el precio. El barril suele estar regulado por las autoridades, y suele costar sobre los 13 euros. Su duración media oscila entre el mes y el mes y medio, y proporciona agua caliente y calefacción sin mayor complicación.

Lo malo es que las bombonas pueden ser peligrosas de transportar. Se adquieren con facilidad en cualquier estación de servicio o gasolinera, pero se recomienda que un profesional sea quien la manipule y la traiga al domicilio para evitar problemas como la salida del gas.

El termo eléctrico, por otro lado,pese a que su uso también se encuentra regulado por el Ejecutivo, suele significar el modelo más de instalación. No obstante, su calidad es innegable, de manera que para abaratar los costes se puede contratar la tarifa de discrminación horaria.

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