Consejos y trucos para ahorrar en la factura del gas

El gasto medio de un hogar en España en gas natural es de 40 euros. En una vivienda, el consumo de gas puede ir para el agua caliente, la calefacción, la cocina, etcétera. En ocasiones, parece que solo se tiene en cuenta el gasto en electricidad, pero en muchos de los hogares de nuestro país el gas supone uno de los mayores desembolsos mensuales.

Así lo corrobora el último estudio llevado a cabo por Fintonic, el cual afirma que los suministros del hogar como el gas, junto a la electricidad y el agua, nos costaron una media de 86,6 euros durante el periodo comprendido entre septiembre de 2015 y agosto de 2016.

La media de gasto mensual es de 40 euros, aunque varía en función de si, efectivamente, se tiene la calefacción eléctrica y del clima de la zona en que se viva. De las familias españolas con gas en casa, la mitad tiene gas natural, a lo que le siguen las bombonas de butano (un 33,6%), gasóleo (un 11,1%) y el 2,5% que está suministrado por propano. Tan solo el 3,3% tiene un sistema de autoproducción eléctrica, tal y como señala la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC).

El gasto en luz y gas supone, de media, el 5% del desembolso mensual de una familia en nuestro país. Este gasto se ha ido reduciendo en los últimos años a raíz de la crisis, cuando las familias buscaban el ahorro por encima de todo y se prefería reducir primero el consumo de calefacción respecto a otros gastos.

Aun así, España es el quinto país europeo que más paga de electricidad y el tercero en el gasto de gas, según los últimos datos del Eurostat. Estos datos podrían hacernos creer que somos uno de los países más fríos de Europa, sin embargo, las tarifas son más elevadas que en otros países en los que el clima es mucho más frío, como puede ser el caso de Finlandia.

Se hace necesario tener una cultura y un hábito de ahorro en el consumo de gas, al igual que con el dinero. Desde Fintonic ya nos dieron las claves para reducir la factura de la luz, por lo que aquí van una serie de consejos y acciones para poner en práctica y conseguir ahorrar en la factura del gas.

– Aprovechar el sol. Además de luz, el sol aporta calor, por lo que subiendo las persianas y abriendo las cortinas lograremos que la temperatura suba unos grados sin necesidad de encender la calefacción.

– Poner el termostato a los grados adecuados. 21 grados es una temperatura suficiente para estar a gusto en casa, y cada grado por encima incrementa el consumo un 7%, por lo que es muy recomendable no subir de ese marcador. Cuando hay mucha gente en casa, además, el ambiente se carga y la temperatura sube, siendo una buena opción bajar un par de grados la calefacción en estos casos.

– Tener en cuenta todas las zonas de la casa. No todas las estancias son iguales, porque dependiendo de la orientación, de las horas de luz o del tamaño de la habitación, pueden ser más o menos cálidas. En zonas en las que no se pase mucho tiempo, pero sean frías, se puede optar por cerrar la puerta o bajar el termostato a 15 grados, solo para que esté algo más atemperada. En la habitación, por ejemplo, se suele recomendar bajarlo a 18 grados para dormir.

– Revisión. Siempre es recomendable hacer una revisión de las instalaciones. Especialmente si se tiene calefacción, se deben purgar los radiadores antes de cada temporada y vigilar que están en perfecto estado y hacer las reformas convenientes una vez se termine la temporada de frío.

– Abrigarse. Es muy importante adecuar la ropa que llevamos con la temperatura, pudiendo así reducir los grados de la calefacción simplemente añadiéndonos una prenda.

– Ventilar con la calefacción apagada. Es bueno ventilar el hogar para renovar el aire, pero solo si se hace con la calefacción apagada ya que, de no ser así, se estará perdiendo el calor y energía.

– Aislar puertas y ventanas. Es importante tener unas ventanas y puertas con cerramientos eficientes, de manera que no se pierda calor a través de ellas. En caso de no poder renovarlas, y de tener sistemas antiguos, es conveniente colocar gomas en los bajos de las puertas, bajar las persianas cuando se vaya el sol para conseguir aislar más y todas las medidas con las que se evite derrochar calor.

– Realizar un buen mantenimiento de la caldera. Como mínimo, se debe hacer una revisión cada cinco años, de manera que se reduzca el riesgo de accidentes y se asegure su correcto funcionamiento y eficiencia. Al pasar 15 años, debe ser sustituida.

– Agua caliente a 45 grados. Es una buena medida programar la caldera a 45 grados como máximo, ya que con subirlos a 60 supondría un importante desembolso y nunca se va a utilizar a temperaturas tan altas para, por ejemplo, ducharse.

– Acortar el tiempo en la ducha. Intenta ducharte en el menor tiempo posible, apagando el agua cada vez que te enjabones. Ahorrarás agua y gas y desperdiciarás menos agua.

– Colocar el mando del grifo en el frío. De esta manera solo se utilizará el agua caliente cuando sea necesario. En momentos como lavarse los dientes o fregar saldrá de forma predeterminada agua fría, por lo que se ahorrará el gasto de la caliente.

– Aprovechar el calor residual. Cuando se está cocinando al horno o en la cocina, o se está planchando, se produce un aumento de temperatura. Hay que aprovecharlo y bajar el termostato.

– Colocar estratégicamente las fuentes de calor. Los radiadores bajo las ventanas es la mejor ubicación para que se distribuya el aire. No hay que obstruir, eso sí, las salidas de calor con muebles, puertas o cortinas.

Fintonic.

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